Historic map from the 1800s on a long sheet of yellowing paper that depicts an expansion proposal to put Manhattan streets on the grid system.
Commissioners of Streets and Roads in the City of New York
John Randel, Jr. (1787–1865), cartographer
Commissioners’ Map and Survey of Manhattan Island

1811
Commissioners’ Plan of Manhattan Island and Report with Related Materials, Manuscripts and Archives Division
29

Commissioners’ Map and Survey of Manhattan Island

Transcript below

Daniel Alarcón: Puede que este mapa resulte familiar. En él, se ve Manhattan y su famoso trazado cuadricular. Podemos observar las calles y avenidas que se entrecruzan en ángulos rectos perfectos y estructuran nuestras vidas cotidianas de innumerables maneras. Pero, obsérvelo detenidamente. Este no es exactamente el Manhattan que conocemos en la actualidad. ¿Dónde está el parque central? Debería estar situado en el centro del plano, desde la calle 59 hasta la 110. ¿Y qué sucedió con el extremo superior de la isla? La cuadrícula, simplemente, desaparece al norte de la calle 155.

No, este no es el Manhattan de hoy, ni del pasado. El plano, trazado a mano en 1811, es una representación de lo que Manhattan podría llegar a ser algún día. A principios del siglo 19, la ciudad consistía solamente del laberinto de calles inconexas que se aprecia en la parte inferior del plano. Al norte, Manhattan era un entramado, apenas poblado, de granjas, praderas, lagunas y arroyos. Si observa con atención, podrá ver estas características naturales, junto con las calles y edificaciones existentes e, incluso, los nombres de los propie-tarios, mencionados debajo de la cuadrícula.

Pero la ciudad estaba en auge y se necesitaba un plan de desarrollo hacia el norte. John Randel Jr. —de tan solo 21 años— recibió el encargo de crear el proyecto de expansión. Con el plano de Randel, los senderos sinuosos y terrenos irregulares de Manhattan se transformarían en manzanas precisas y fáciles de manejar.

Sin embargo, no todos estaban contentos. Algunas personas consideraban que el plano era antiestético y poco creativo. Otros temían por sus viviendas y medios de subsistencia. Una mujer, cuya casa peligraba según este proyecto, les arrojó repollos y alcachofas a Randel y sus colegas. A pesar del revuelo, el plano de Randel fue el proyecto precursor de lo que vendría, un presagio de los gigantescos cambios y de la eventual urbanización que definirían a la Ciudad de Nueva York.

End of Transcript