Slender walking stick with a curved handle, made of light-colored wood
Virginia Woolf’s walking stick
Madera, antes de 1941
Henry W. and Albert A. Berg Collection of English and American Literature
17

Virginia Woolf's walking stick

Transcript below

Daniel Alarcón: Este bastón perteneció a Virginia Woolf, una de las grandes escritoras del Modernismo inglés del siglo XX, conocida por novelas de la talla de La señora Dalloway y Al faro, así como por su influyente ensayo feminista Una habitación propia. La Biblioteca Pública de Nueva York cuenta con la colección más grande de manuscritos y cartas de Virginia Woolf de todo el mundo. Declan Kiely, director de Colecciones Especiales y Exhibiciones en la Biblioteca nos dice:

Declan Kiely: Si bien contamos con una grandiosa cantidad de manuscritos de Virginia Woolf, en cierto sentido son más inertes e inanimados que un bastón, que es un objeto que ella utilizó. Alguna vez tuvo energía cinética. Y creo que nos permite establecer una conexión más íntima con ella como persona.

Daniel Alarcón: Woolf padeció de numerosas dolencias a lo largo de su vida, y utilizó este bastón para apoyarse.

Declan Kiely: Es algo que, de cierta forma, transmite la fragilidad y, en última instancia, la mortalidad de su condición de ser humano. Este objeto la acompañó hasta sus últimos momentos.

Daniel Alarcón: Si este bastón es, en cierto sentido, un símbolo de la vida de la autora, se encuentra también estrechamente relacionado con su muerte. El 28 de marzo de 1941, Virginia Woolf se suicidó en el río Ouse. Aquel día, su esposo Leonard escribió una carta a su amiga Vita Sackville-West.

Declan Kiely: La carta dice en cierto punto: “[Virginia] había estado muy enferma estas últimas semanas y le aterraba pensar que estaba enloqueciendo otra vez. Supongo que fue la tensión de la guerra y la presión por terminar su libro[. . .]creo que se ha suicidado en el río, ya que encontré su bastón flotando allí. Sin embargo, todavía no hemos encontrado su cuerpo”.

End of Transcript

Dr. Declan Kiely is Director of Special Collections and Exhibitions at The New York Public Library’s Stephen A. Schwarzman Building. We gratefully acknowledge the editorial guidance of Dr. Amanda Golden of the New York Institute of Technology, Dr. Mark Hussey of Pace University, and Dr. Anne E. Fernald of Fordham University.